viernes, 31 de mayo de 2013

MENTIRA.

Las mentiras están perdidas y las verdades confundidas pero el verdadero quebradero de mi cabeza proviene de esta afirmación: Cuanto más perdidos nos vemos nosotros, más encaminados iremos, por lo que nos confundiremos.

Esto es muy fácil de explicar, veréis:

Nos perdemos con mentiras, pero como la vida es una gran mentira, si la seguimos llegaremos al final del camino aunque no hayamos escogido la mejor travesía.

Se supone que el final de nuestra vida está la paz y verdad absoluta, pero si la verdad es confusa significa que acabaremos confundidos por haber llevado todo un camino de mentiras y así no podremos encontrar la paz...

Entonces digo yo... ¿No será mejor ir toda la vida por el camino de la verdad, que aunque nos confunda, al final seguro que nada nos impedirá encontrar la paz?


Claro que esto es mucho más fácil decirlo que hacerlo, porque cuando intentas ir por el camino de la verdad empiezas a toparte con mil y un obstáculos.

Que si corrupción en la calle, que si mentiras de todas las clases y dichas por gente de todas las edades, un rumor falso que resulta ser verdadero pero solo en parte por aquí, una pelea que te hace decir cosas que no sientes realmente por allá... Todas estas son mentiras constantes y del día a día.

¿Cómo nos vamos a deshacer de todo esto?

¿Es acaso imposible llevar una vida sin mentiras?

¿Nos lleva esto a la conclusión de que nunca alcanzaremos la paz interior?

Yo no soy una de esas personas a las que les gusta pensar algo incompleto y que lo camuflan después con preguntitas retóricas al final de la reflexión para que lo acaben los demás por mi. 

Además de ser una mentira, le estaría cargando el muerto a otro y le estaría haciendo pensar, cosa que a muchos les cuesta y más últimamente que tenemos la cabeza absorta entre la televisión, los "Android" y la televisión, así que os haré "el favor" aunque algunos no queráis, de responder.

TÚ querido ser humano que has nacido ya en este mundo envuelto en la mágica esencia de la vida que desde hace siglos lucha contra la fúnebre y letal esencia de la muerte, has nacido impune y sorprendido.

Este mundo, con esta vida y esta muerte de la que te hablo no se ha corrompido por nuestras acciones, ni la de nuestros antepasados ni por la de los ciervos, ardillas, armadillos, delfines y demás criaturitas que conviven con nosotros aquí.

Este mundo vida y muerte para tu creciente sorpresa SON así.
Así tal y como la vives día a día no, claramente pero tienen la contrapartida del engaño, de la trampa, de los sentimientos negativos que no de por si nocivos.

Y todo esto que ya lleva impreso en su nombre una connotación más que negativa convierte la existencia en algo abrumador que no sabemos aún como dominar y nos empeñamos en buscar un trasfondo, una doble cara a una realidad que no existe pues, aqui va otro bombazo, NO HAY UNA REALIDAD hay millones y millones de realidades, hay tantas realidades como personas y tantas personas como óvulos y espermatozoides han sido engendrados por obra divina o bien por un calentón el fin de semana.

Así que, como conclusión, nuestra existencia es abrumadora escojamos el camino que escojamos de entre los millones que hay, y cuando lleguemos al final del camino, cada uno de nosotros verá la solución a todos y cada uno de los interrogantes que se haya hecho a lo largo de SU propio trayecto.

No es una cuestión de mentiras sino de realidades 
By: Kiissy



sábado, 25 de mayo de 2013

Flor de la vida.

Esos nervios que prevalecen tras algo increíble y que anuncian un paso adelante en lo que es vivir, los que te despiertan antes de hora y te mantienen en pié hasta las tantas de la madrugada.

La fuerza que surge por cada poro de la piel cuando casi sin querer te entregas en cuerpo y alma a algo, espontáneo, efímero y sin mucho más futuro que un recuerdo con vida propia para el resto de tus días. 


No esperes más, solo disfrútalo y nunca jamás intentes volverlo a repetir. 

El pasado, pasado está y nunca vuelve, por mucho que lo intentes pues la vida se supera a cada segundo y mejora a cada instante para no dar nunca marcha atrás.


By: Kiissy

miércoles, 1 de mayo de 2013

Prisionero en un pájaro de hierro (III)


Me levanté entre asustada y decidida a encontrar el error y me dirigí hacia una chica con uniforme que estaba yendo hacia el puesto de embarque para sellar los tickets del grupo de personas que ya hacían cola para entrar a su avión.

-Hola.
-Tiene que ponerse a la cola para pasar.
-Si, si osea, no… No es eso. -  La chica llevaba el uniforme rojo de la aerolínea, compuesto por una falda de tubo hasta la rodilla y una chaqueta de botones que parecía dificultarle bastante la respiración pues le subía el pecho hasta el cuello.

Me miraba con un deje de superioridad que preferí ignorar y continué.-¿Sabe si ha pasado algo con el avión de Canadá?
-Póngase a la cola y espere su turno, por favor.
-¿Pero ha pasado algo? Tendría que haber llegado a las 12 ¿No?
-He dicho que se ponga a la cola y guarde su turno.
Miré de soslayo la cola y a cada segundo su final se alejaba más así que insistí por última vez.
-Es solo una pregunta y no puedo esperar tanto.
- Vamos mujer, ponte a la cola, no tenemos todo el día.- Dijo un hombre de voz grave y rugosa. Llevaba una gabardina bastante ancha y doblaba la altura a la mayoría de los que estábamos ahí.
-Perdone yo…- Y antes siquiera de poder acabar la frase dos policías se acercaban hacia nosotros con la vista fija en mi.

-¿Algún problema?
-Esta chica no quiere ponerse a la cola.
-¡Solo quiero encontrar a mi hermano!
-¿Lo ha perdido?
-Tendría que haber llegado hace casi media hora de Canadá pero no le he visto.
-¡Por el amor de Dios, ¿Es que no vamos a subir al avión?-Interrumpió de nuevo el señor con gabardina, le lancé una mirada asesina y me di cuenta de algo extraño en el.
Sujetaba con fuerza  la muñeca de otro hombre que iba a su lado, llevaba una gorra roja que le cubría parte de la cara y gafas de sol, permanecía detrás del señor con gabardina como si le perteneciese.

-Acompáñenos por favor, buscaremos alguna solución.- Me dijo el otro guardia tranquilizadoramente.

-Bien, gracias.- Respondí mirando al agente.

Ambos comenzaron a caminar y yo les seguí aliviada de que alguien me hiciese caso pues mi prioridad era encontrar a Lucas y no discutir con la amargada azafata.

Antes de alejarme mucho, volví la vista a la cola y para mi sorpresa el hombre con gorra y gafas me miraba fijamente.

Lo se porque esa mirada parecía atravesar los cristales de las gafas de sol y los pocos metros que nos separaban como si yo fuese una marioneta controlada por esta... Y me sentí plenamente culpable.


By: Kiissy