viernes, 26 de agosto de 2016

Pensamiento crítico

Tacitas es hora de ser sinceras, nos gustan las cosas caras porque lo son. Las cosas caras suelen ser bonitas, de "calidad" y sin duda muy atrayentes porque ahora mismo pondría mi mano en el fuego a que no las puedes tener. No te imagino levantándote un día con antojo de beber mucha, muchísima agua, toda el agua posible, (a no ser que tengas una resaca de infarto) nunca sentirás que te gusta el agua como te puede gustar un Ferrari o una mansión en las Bahamas. ¿Qué regula los instintos salvajes que te entran todos los días de viajar a Las Vegas, encontrar un multimillonario y casarte con él para matarlo la noche de bodas y hacerte con toda su fortuna? Pues el pensamiento crítico tacitas, está clarísimo. 

No sirve, como es obvio, para criticar y punto y aunque muchos pensaréis - ya, ya lo sabemos, no somos tontos, se usa para justificar, tomar decisiones importantes, para debatir sobre actualidad...- yo me refiero al pensamiento crítico como una forma de vida en sí. No sé si critico el modo en el que socialmente se acepta la acepción con criterio suficiente, ni si esto es una redundancia de versos continua y sin sentido, pero poneros a pensar y sed críticos, no con este post, sino con vuestro pensamiento con respecto al mismo. 

No, no solo critiquéis a vuestro pensamiento con respecto a este post, hacedlo también con el que os surgió tras ver el anuncio de ese pelo perfecto que oferta "Pantumia". Critica ese sentimiento de indecisión y también el de pura certeza sobre tus valores, la rotundidad absoluta contra las noches conciliando el sueño con el "So What" de P¡nk... Porque el pensamiento crítico no es pensar en criticar ni criticar pensando, sino criticar los pensamientos para encontrarles un camino que, según el resultado final de la actuación, puede llevar al vertedero o al salón de la fama de tu mollera.

Sea como sea y siguiendo este razonamiento, yo no he matado aun a ningún multimillonario en Las Vegas de milagro. Hacía tiempo que no lograba encontrar ningún pensamiento que criticar, cosa que me preocupó mucho puesto que tengo una carrera que terminar y con serrín poco iba a hacer, pero por suerte tengo este Blog. Así que me puse a analizarlo, he invertido muchas horas aquí, siempre intentando que fuesen horas felices para aportaros cosas positivas pero también han habido horas tristes de las que he aprendido mucho con vosotros. 

Han sido ya siete años de crecer juntos y dejad que os recuerde que cuando hablo de crecer me refiero a crecer de verdad, este proyecto lo empecé con catorce años y voilá, así de repente voy a la veintena de cabeza. Me he dado cuenta que entre poemas, reflexiones, canciones y rabietas se han visto reflejados momentos muy importantes de mi vida pero llegó un punto en el que todo el blog comenzó a ser ficticio. Los sentimientos no eran míos sino de los personajes que inventaba. Escribía mucho o poco pero nunca por mí o por algo, sino por buscar aquello que había antes cuando tecleaba una entrada nueva y ¿sabéis qué? No ha vuelto nada de lo que había antes.

Como ya he mencionado muchas veces, estoy en la universidad y he vivido grandes experiencias, he conocido mucha gente y sentido miles cosas tanto buenas como malas. He cambiado y me he renovado pero ¿por qué no ha cambiado conmigo mi pasión por escribir? ¿Por qué no siento lo mismo que antes cuando escribo si tengo más tinta para derramar? No quería ni pensar en que pasaría si la tinta se hubiese secado y que por eso ya nada era igual... Bueno, no me importa que no fuese igual, sino que no fuese tan bueno como antes.

En ese momento me di cuenta de todo:

Para empezar: estaba perdida, más perdida que un bacalao en una piscina y descubrí también que eso no era tan malo.

Por supuesto noté que yo había cambiado y que todo lo que había hecho hasta el momento no encajaba del todo conmigo.

Y por si eso no fuese poco, encontré "la causa de todos mis males", el tiempo. Había acabado en ese pozo sin fondo por falta de tiempo, por no prestarme atención... O eso creía yo.

Han pasado largas temporadas dónde he tenido tiempo de sobra, os lo aseguro y ninguna me ha servido para seguir adelante y a cada mes que pasaba la telaraña de mi cabeza se volvía más espesa, casi tanto que ni siquiera el venir a desahogarme aquí funcionaba, pues los pensamientos no podían traducirse en palabras y la tinta se aglomeraba para salir creando espectros de la realidad.

En definitiva, no quería hablar porque los temas que quería tratar se difuminaban y escondían dejando atrás el alto interés por ellos y poniendo en su lugar un simple borrador más. Pero si no hablaba, explotaba porque muy en el fondo seguía necesitando la libertad que esto me ha ofrecido durante siete largos años.

El problema no era el tiempo tacitas, el problema era mi escasez pensamiento crítico. Mi "yo" cara el mundo siempre gritando que nunca es tarde para soñar y cumplir tus metas. Mi esencia feliz y predicadora de ser uno mismo sin que importe lo que el resto opine de ti... En definitiva el "yo" que siempre había sido no estaba convenciendo a mi yo interior, no me convencía a mi y es que dejé de tener sueños más allá de una mansión en la lujosa urbanización de Roma Hills, dejé de pensar en otra cosa que no fuese la siguiente etapa de mi vida sin tener en cuenta que cabía una posibilidad de que esa etapa nueva nunca jamás se diese, porque nunca sabes cuando va a darse el final de tu vida.

No he tratado de ser sutil en esta entrada sino de sentir cuando hablaba, de sentir de verdad. He criticado mi piel erizada ante otro post en blanco y el saber que no me iba a ir a la cama sin sentir otra vez como lo hacía antaño no la ha hecho pasar a segundo plano, mi gran meta hoy es que entendáis algo de todo esto, que viváis en el pensamiento crítico porque es lo único que no os hará caer en este mundo de locos y sobre todo busco un consuelo especial, un perdón camuflado de mi "yo" cara el mundo con mi "yo" interior. En definitiva, cogerme de la mano del viento de mañana y caminar con el nuevo día, semana tras semana pero cada amanecer más y mejor.

No sé por qué o por quién, solo sé que valdrá la pena tacitas y os va a gustar.

Coge tu taza y disfruta porque esta lectura es para los que tienen un buen tiempo que disfrutar.

By: Kiissy

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