[Cap 3 El Silencio]

¡Buenas tacitas! Hoy os dejo un nuevo capitulo de este... ¿Experimento? que estoy creando, os dejo el 1 "Soy Fey", y el 2 "Soy Merlotte"   por si sois nuevos lectores. Espero que los disfrutéis y sin duda ¡que me dejéis en los comentarios que os parece y en que se puede mejorar! En este capítulo voy a comenzar a mezclar POV's así que espero no liarlo mucho tacitas.

El Silencio

Un nuevo día se alzaba en Denthon, el agua en el molino parecía crujir desperezándose por las viejas astas de madera. Sin duda Fey sabía que ese iba a ser un largo y muy intenso día, era la coronación del nuevo rey en Elendor y Denthon pertenecía al condado principal del reino. Tenía tantas cosas que preparar... Solo de pensar en los rizos de Merlotte se le estremecían las alas, esa chiquilla necesitaba más que un hechizo para adecentarse el cabello y su ropa... En general tampoco podía quejarse, las costureras de Denthon son realmente aburridas, no solo no les gusta mezclar la seda con el terciopelo sino que raramente lo usan para algo ya que según la señorita Cutt "la ropa no está para lucir, sino para trabajar con ella y que no se rompa" Está realmente orgullosa de los pantalones que le hizo a su marido, lleva los mismos desde hace casi 30 años. Con una mueca de reproche a sus pensamientos llegó volando hasta la ventana de la habitación de Merlotte, justo a tiempo. La ventana es fácil de abrir, pero para evitarle las molestias a Fey en casa siempre la dejan un poco abierta poniendo como tope una goma de borrar. 
-¡Merl, ya estoy aquí!- Fey entró en la sala respirando profundamente el aroma de su ahijada. Huele a tinta y un cierto toque dulce, le encanta. 
Fey no encuentra respuesta de Merlotte por lo que deja su bolsito apoyado en una repisa de su estantería y va volando hasta el baño. 
En él encuentra una cadena de oro lúcido. El oro lúcido solo puede encontrarse en Denthon, los mineros del pueblo abastecen a todo el reino de ese preciado material y a costa de mucho esfuerzo, al cumplir los 16, todas las mujeres del pueblo reciben un abalorio hecho del mismo. Es como la marca personal del pueblo, su oro milagroso. Dicen por ahí que hace muchísimos años ese oro permitía a los trolls montar dragones y que los dragones negociaban con los humanos, a cambio del oro lúcido unas cuantas escamas de su lomo. 
-¿Merl? - Pregunta con impaciencia, más que un saludo es un toque de atención.- Tenemos mucha faena, hay que prepararse para la coronaci... ¿Pero que demonios es esto?- Exclama al pasar al salón.




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